Biomasa, una gran desconocida de las renovables

En un país con la masa forestal de España es increíble lo poco que se cuida, valora y tiene en cuenta todo lo que este recurso puede aportar. La mitad de nuestra superficie es forestal y somos el tercer país europeo con más recursos absolutos de biomasa forestal por detrás de Suecia y Finlandia. Esto, sin embargo, no se traduce para nada en el consumo ni el uso de la biomasa, donde estamos en los puestos de cola.

La mayoría de la población conoce los beneficios y la necesidad de aumentar la energía que consumimos y utilizamos procedente de fuentes renovables. Y, si preguntásemos, casi todos hablarían de las bondades de la energía eólica o solar. Pero hay varias energías renovables bastante desconocidas para la ciudadanía general que también pueden ayudar en la lucha contra el cambio climático. Y una de ellas es la biomasa.

Lo cierto es que, a pesar de este desconocimiento, las cosas están cambiando y cada vez se está apostando más por ella y su uso va claramente al alza.

Los restos de madera son un ejemplo de biomasa.

Y eso de la biomasa… ¿qué es?

Más allá de la energía eólica y la solar, el planeta dispone de otros recursos naturales que podemos englobar como renovables. Es decir, aquellos que son prácticamente inagotables.

Entre las renovables menos conocidas tenemos la geotermia, la mareomotriz y la biomasa.

Se denomina biomasa a aquella fuente energética que utiliza los restos de materia orgánica para conseguir electricidad o calor tras ser debidamente tratados. Aquí se engloba una gran cantidad de posibilidades como los restos de agricultura, de madera, de la ganadería, etc.

Se la considera energía renovable porque para producirla se emite a la atmósfera una cantidad de dióxido de carbono igual a la que las plantas absorben previamente. De esta forma presenta un balance positivo en la captura de emisiones de CO2, ya que los bosques actúan como sumideros, absorbiendo estos gases de la atmósfera y ayudando a la consiguiente reducción del efecto invernadero. Además, la biomasa es una fuente de energía especialmente interesante pues es capaz de producir energía durante todo el día, no depende de que haga viento o luzca el sol.

Se trata, en definitiva, de una especie de vuelta a los orígenes del consumo energético, pues esta era la energía principal usada hasta la Revolución Industrial. En un momento en el que se está tratando de adaptar actitudes del pasado en busca de un consumo más ético y amigable con el medio ambiente, la biomasa es un exponente perfecto de cómo combinar prácticas antiguas con el uso de avances tecnológicos que permitan una mayor optimización energética.

Los sobrantes de agricultura y ganadería también pueden ser utilizados.

Una energía al alza

¿Qué es lo que está propiciando el aumento del uso de un recurso que hasta ahora no era tenido en cuenta en la producción de energía? Por una parte, la búsqueda de energías limpias y económicas como alternativas a las tradicionales procedentes del petróleo y del carbón. Otra de las circunstancias que explica el aumento en el uso de energías como la biomasa es la clara mejoría de la tecnología disponible para aprovechar esta energía. La llegada al mercado de tecnología de última generación que permite un mejor aprovechamiento y optimización de la energía está siendo, sin duda, un factor clave en que la biomasa se haya convertido en una energía al alza. A estos beneficios hay que sumarle que si se utiliza la materia sobrante de montes y otros terrenos también se contribuiría a mantenerlo limpios y a evitar, en gran medida, posibles incendios. Y si le añades que se trata de una energía renovable que puede ayudar, y mucho, a luchar contra el cambio climático, le pones la guinda al pastel que puede ser la biomasa dentro del panorama energético mundial. Y muy especialmente en un país como España.

 

Según datos de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom) en España se ha incrementado de media un 23% el número de estufas y calderas de biomasa. Pero es que esta cifra es aún mayor en Galicia, con un 24,5% más con respecto al año anterior. Por tanto, la biomasa, una de las grandes desconocidas de entre las renovables hasta ahora, está empezando a mostrar su potencial, que seguirá creciendo si se apuesta por la investigación en tecnología y ciencia para sacarle el máximo provecho. Lo mismo ocurre con el resto de energías renovables, pues todas son necesarias para dejar atrás las fuentes de energías no renovables y transitar cara una sociedad verde.