coche eléctrico

El transporte eléctrico, futuro de la sostenibilidad

Uno de los sectores que ha contribuido a agravar el fenómeno del cambio climático y que, por tanto, podría también aportar mucho a la solución del mismo es el del transporte. Por poner un ejemplo, en una ciudad como Madrid, el transporte es responsable de más del 40% de los gases contaminantes que se generan.

El principal problema derivado de este son las emisiones a la atmósfera de la conducción por carretera. La combustión de estos motores produce CO2, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre, partículas en suspensión y compuestos orgánicos volátiles.

Por razones evidentes la sociedad y los gobiernos están poniendo el foco en este sector. Es por ello que en septiembre de este año entrará en vigor la nueva norma Euro 6, que regulariza las emisiones de los vehículos. Todos los vehículos que se matriculen en Europa deberán cumplir con la normativa Euro 6c, que releva a la 6b, e incluye nuevos protocolos y test para calcular las emisiones que son mucho más exigentes.

Pero este es un pequeño paso que, aunque en la correcta dirección, es todavía insuficiente. Es necesario un cambio estructural y un compromiso internacional por la apuesta por transporte menos contaminante y eléctrico, cuya energía provenga preferiblemente de fuentes renovables.

 

Electricidad: alternativa al combustible

Para que el sector del transporte pueda volverse sostenible y ecológico, reduciendo sus emisiones y siendo más eficiente, tendrá que variar los combustibles y tecnologías que utiliza. La principal salida a este problema es fomentar la electricidad como la alternativa de futuro al combustible convencional. Pero no una electricidad cualquiera. Si esta procede de centrales fósiles (gas, carbón, petróleo), el problema seguirá siendo el mismo. Para poder resolver esto, solo cabe una posibilidad: dar paso a la electricidad que, como la que comercializamos desde Enerxía Galega Máis, procede de fuentes de energía 100% renovables.

El transporte eléctrico e híbrido y la generación y venta de energía eléctrica verde son dos acciones que deben ir de la mano. Además, es necesario arreglar los dos temas que más preocupan a una persona ante la compra de este tipo de vehículos: su poca autonomía y la falta de puntos de recarga o conexión a la red eléctrica.

Ambos problemas están siendo estudiados. Cada día hay más tecnologías innovadoras que mejoran la autonomía de los coches eléctricos y se están instalando puntos de recarga eléctrica en lugares como los aparcamientos o las gasolineras tradicionales. Lo ideal sería que esta electricidad sea de procedencia renovable, pues es la única manera de cambiar realmente el sector. Además, existen ayudas para este tipo de vehículos, como el Plan de Apoyo a la Movilidad Alternativa (Movalt) aprobado el año pasado, que no sólo ayuda en la adquisición de los vehículos eléctricos, sino que también incentiva la instalación de puntos de recarga.

Otra opción para combatir estos hándicaps son los híbridos enchufables.

Los coches híbridos enchufables

Este tipo de vehículos combinan, de alguna manera, lo mejor de los coches de combustión y de los eléctricos; ya que tienen un motor de cada tipo. Mientras que los híbridos no enchufables se cargan gracias a que acumulan energía en retenciones o frenadas, el que sí se puede conectar a la red presenta varias ventajas. Por un lado, podemos elegir que la energía eléctrica que estamos consumiendo sea de origen renovable, según la comercializadora que tengamos contratada.

Por otro lado, le permite tener unas baterías de 20 o 30 veces más capacidad, lo que le otorga mucha más autonomía en modo eléctrico. Y aparte cuentas con la posibilidad de usar el motor de combustión cuando lo necesites.
Estos coches podrían ser una suerte de transición a los completamente eléctricos, que de alimentarse de energía renovable reducirían la emisión de gases tanto en la producción de la electricidad como en el propio uso del transporte.

 

Beneficios ecológicos y económicos

Buscar e incentivar un sector del transporte verde, en el que se vayan renovando los vehículos de combustión por otros eléctricos, traería numerosas ventajas y beneficios. Por ejemplo, para el empleo, por la cantidad de nuevos trabajos que habría que crear. Por otro, para la salud. Según datos del Ministerio de Medio Ambiente en España se producen 16.000 muertes prematuras al año relacionadas con la contaminación atmosférica.

Y a mayores, el obvio beneficio ambiental que conllevaría eliminar o reducir la emisión de casi la mitad de los gases contaminantes.

Por todo ello, el transporte se ha situado en el centro del debate medio ambiental y de la transformación social y productiva necesaria para contrarrestar el cambio climático. Incentivar el transporte eléctrico es la manera principal para encaminarnos hacia un cambio de modelo que desde Enerxía Galega Máis creemos que es posible.